FIN DE SEMANA EN SALTO DEL NERVIÓN

Este fin de semana hemos ido a la parte centro oeste de la comunidad autónoma vasca, (ya que por razones del COVID, no podemos salir de aquí). Y la verdad es que el quédate en casa, pero con el techo estrellado, esta muy bien. Hemos conocido una zona que nunca antes habíamos ido. El viernes, cogimos rumbo a Urduña/Orduña. Como ya habíamos salido bastante tarde, optamos por ir desde el principio a donde habíamos decidido pernoctar; a el área recreativa de «Fuente de la Choza». Este área es un buen y bonito sitio de pernocta, o sin mas, un área en el que pasar el día, con sus barbacoas y mesas , que está al pie de la Sierra Gorobel/Sálvada, entre los picos Bedarbide y Solaiera, integrándonos en un maravilloso entorno de espectacular belleza. También es buen comienzo para hacer alguna ruta circular de senderismo Fuente de la Choza-Txarlazo-Txolope-Solaiera-Bedarbide-Tologorri-Menerdiga-Fuente de la Choza. Nosotros no la hicimos, porque aunque no sea muy dura, es larga, y teníamos intención de ir al salto del Nervión. También hay otra que comienza de este sitio, y aunque tampoco la hicimos, nos gusto para hacerla con los niños, ya que es cortita, el del sendero de la choza. Para empezar, en el mismo aparcamiento, nos encontramos con una joya, el dolmen del alto de las campas.

Como he dicho, nuestra intención era ir a ver el salto del Nervion, y como no teníamos muy claro como acceder por la parte de Bizkaia, ya que por Burgos no podíamos por las medidas del COVID, fuimos a informarnos a la oficina de turismo de Urduña.

Allí nos atendieron muy bien, resolvieron nuestras dudas, y ademas nos hablaron de los productos típicos de la zona. Nos hicieron saber de dos rutas que podíamos hacer para ver el salto. Una comienza en Delika, es una ruta entre robles y hayas, de unos 7 kilometros entre ida y vuelta, y podremos ver el salto desde abajo, desde el cañón de Delika.

La otra (que es la que escogimos) comienza desde Untzaga, y en este recorrido de una hora y media mas o menos, podremos ver el salto desde arriba, desde en frente y a la altura de el salto. En esta época, no caía agua, pero de todas formas es un recorrido bonito de hacer, ya que a pesar de los animales, (vacas, caballos, ovejas, buitres…) puedes disfrutar de una maravillosa vista del valle, con Urduña al fondo.

El salto del Nervión es el salto de agua más grande de la Península Ibérica. Con sus 270 m de altura, se enmarca en el Monumento Natural del Monte Santiago, en los límites de Bizkaia y Burgos. Para poder disfrutar de la caída del agua hay que escoger muy bien la temporada, ya que tiene que haber llovido mucho, o que sea la época del deshielo. La verdad es que no es tan fácil ver esta maravillosa estampa, pero aun así, el paisaje merece visitarlo aun no habiendo agua.

Después del paseo, fuimos al área recreativa que hay en Izarra, un pueblo cercano. Fuimos con la intención de comer y hacer un pequeño recorrido que hay desde este punto, y que esta a 2.2 Km, la cascada de Goiuri. Pero nos empezó a llover, e hicimos cambio de planes, decidimos ir a Urduña, callejear un poco, y tomarnos un café tranquilamente.

Y es lo que hicimos, fuimos a Urduña, y aparcamos en el aparcamiento que el Ayuntamiento de Urduña ha acondicionado provisional para el estacionamiento de autocaravanas en el parking de Nafarroa. Aunque no sea aquí mismo, hay opción de utilizar la carga de agua potable y vaciado de aguas grises, aproximadamente, a escasos 500 metros del lugar, que está situado en la plaza de toros de la ciudad.

Urduña, enclave Vizcaíno entre Burgos y las tierras alavesas de Ayala y Arrastaria, se encuentra en una llanura de Álava al sur del término municipal, en la orilla izquierda del río Nervión. Las zonas oeste y suroeste, las más montañosas, están recorridas por una sierra cuyas altitudes oscilan entre 1066 (sierra Salvada) y 400 m. y como dato curioso, es la única localidad de Bizkaia que tiene titulo de ciudad.

Estuvimos en la plaza, que es el centro del casco histórico. Urduña estaba dividido en tres núcleos. En uno de ellos, todavía, queda en pie la iglesia devSanta Maria, donde podemos ver parte de la fortaleza en su pared. Los tres núcleos estaban protegidos por la fortaleza, pero la destrucción de la muralla y sus puertas se empezó a producir en los finales del siglo XVIII y todo el siglo XIX, a causa de las guerras civiles, la inactividad municipal y la urgencia de buscar conexión con los principales caminos de la comarca.

Tanto en la oficina de turismo como en un supermercado al que fuimos, tenían una cristalera en el suelo, en el que se podían ver las ruinas de la antigua ciudad.

Nos encanto callejear por estas calles con historia y muy adornadas, nos imaginamos que sera porque una de sus fiestas, los Otxomaios, fueron en pleno confinamiento, y optaron por adornar las calles de balcón a balcón.

¡¡¡Nosotros seguro que volvemos, que nos han quedado cosas por ver y rutas por hacer!!!

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